Cada vez son más las personas que se aventuran a la montaña, en las diferentes posibilidades que ésta nos ofrece.

Es indudable que la montaña nos aporta grandes ventajas, entre las cuales están despejar mente y cuerpo de la actividad diaria, y fundamentalmente, la satisfacción personal después de una bonita jornada.

Pero cada actividad elegida requiere de unas técnicas específicas que debemos conocer, ya sea el senderismo, carreras de montaña, la escalada, el alpinismo, descenso de barrancos, etc.

Es por ello que, antes de aventurarnos a realizar estas actividades, debemos conocer los peligros que existen, valorar esos riesgos y tomar las medidas necesarias para eliminarlos o minimizarlos.

PELIGRO: es la capacidad que tiene algo para provocar un daño
RIESGO: es la posibilidad de que ese daño ocurra. Es decir, la probabilidad de que el daño se materialice (probabilidad por consecuencia).

Un ejemplo:

Presencia de piedras sueltas en una zona de la ruta.
Un peligro asociado es el de caída por tropiezos y pisadas sobre las piedras sueltas.
El riesgo, si transitamos por la zona de piedras sueltas, será importante. Si por el contrario, evitamos transitar por esa zona de piedras sueltas, el riesgo desaparece.

En este campo, Alberto Ayora es una auténtica eminencia, y como suele decir, los actos inseguros (ya sean errores humanos o imprudencias), son la mayoría de las causas de accidentes en montaña.

Es por ello que la formación y la experiencia práctica son elementos clave para controlar estos riesgos. De aquí la importancia de disponer de un centro especializado para formarte adecuadamente y practicar tu disciplina.

Hemos de ser conscientes que la montaña es un medio hostil. Además, la meteorología influye enormemente en las condiciones del medio.

Si vas a ir a la montaña, ten en cuenta…

Por ello, tendríamos que valorar las siguientes reflexiones:

– valorar previamente la actividad que vamos a realizar y nuestras condiciones: considerar si estamos capacitados para realizarlo, si nuestro estado de forma es el adecuado. Además, yendo en grupo, tenemos que considerar el nivel físico y técnico del más débil del grupo, de forma que éste no se vea superado por el nivel que exige la actividad.

– tener en cuenta la previsión meteorológica: una jornada agradable puede en poco tiempo, convertirse en un auténtico infierno.

– planificar la actividad: buscar información sobre la ruta que vamos a realizar, por dónde transcurre, qué duración tiene, si existe posibilidad de abandonarla en caso de alguna incidencia, etc. Debemos contar con suficiente tiempo para regresar, teniendo en cuenta que podemos estar ya cansados de la actividad…

– avisar a otras personas, antes de comenzar, sobre la actividad y lugar concreto donde se va a desarrollar

– tener en cuenta que en la montaña no estamos solamente nosotros, existen otras personas, animales

– llevar la equipación adecuada a la actividad a realizar

– llevar siempre un material mínimo, en función de la actividad: mochila con algo de ropa de abrigo, comida y suficiente agua, calzado adecuado a la actividad, bastones, chaqueta impermeable, mapas, gps, brújula o altímetro, teléfono, linterna frontal, protección solar, pequeño botiquín, bolsa para llevar de vuelta la basura generada

La posibilidad de contar con un centro donde recibir cursos de formación y poder practicar las actividades y maniobras que posteriormente llevarás a cabo en el monte es algo fundamental… de aquí la importancia de contar con un centro que disponga de instalaciones preparadas a tal fin, como GEKOAVENTURA.

Y recordad que nunca se termina de aprender, por mucho que pensemos que sabemos…

 

¡¡Disfruta de la montaña, con respeto y seguridad!!

 

JUAN A. AMO. Técnico de prevención de riesgos laborales y montañero

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